Letra
ESHoy vengo yo a cantarte al son de mi guitarra
La humilde despedida, epáyna ehendumi
Me lleva el infortunio hacia el dolor en llamas
Si no me das la calma, aháta añehundí
Tú sabes, niña hermosa, que todo el alma mía
Es sólo un relicario ndacherayhúigui nde
Y así eternamente yo de noche y de día
Viviré esta agonía nemombyrýgui nde
Ignoro yo el motivo de cierta indiferencia
Que nace entre esos ojos, mi bella tupãsy
He visto ya en tus ojos la sombra de impaciencia
Se nota ya la ausencia de tu dulce pukavy
No quiero que te ofendas, mi princesita buena
Infanta de mi ensueño, ajúre amyangekói
Ese tu sueño santo, mi delicada prenda
Mujer límpida y buena, reciba mi clamor